Hace nueve años llegué a Estados Unidos con el sueño de tener una casa propia, algo que en mi país no logré. Durante cuatro años viví con la ilusión de comprar vivienda, pero sin saber cómo hacerlo. Asistía a talleres y eventos gratuitos, buscando respuestas, hasta que en uno de ellos alguien me preguntó:
“¿Sabías que con tu estatus migratorio puedes comprar una casa?”
Esa simple pregunta cambió la manera en que veía mi vida aquí. Si lo hubiera sabido al llegar, no habría pasado años pagando renta. Pero aprendí que todo ocurre en el momento correcto y que no sirve vivir con arrepentimientos.
Cuando recibí la información adecuada y me acerqué a las personas correctas, logré comprar mi primera casa. Ese paso me mostró que la información no solo orienta: también brinda confianza, pertenencia y la posibilidad de abrir nuevos caminos.
Muchas veces, como inmigrantes, creemos que no tenemos acceso a ciertas oportunidades y nos bloqueamos antes de intentar. Pensamos que “no se puede” por nuestro estatus o por desconocimiento. Esa creencia errónea limita y frena muchas decisiones. Lo importante es ser curiosos, buscar información y conectar con las personas adecuadas. Esa apertura nos permite descubrir caminos que parecían imposibles y darnos cuenta de que sí existen opciones para alcanzar nuestras metas.
Hoy comparto mi historia porque sé que la información correcta transforma vidas. Así como alguien me mostró un camino posible, deseo que más personas encuentren en este mensaje la inspiración para dar el siguiente paso hacia sus sueños.
Kenia Serrano

